El coro armónico se reune, y yo en mi primera experiencia me reuno con ellos. Empieza una suave cadencia de notas, al principio deslabazadas, y poco a poco se reúnen solas, inconscientemente, buscando la armonía deseada.
Las gargantas se desatan, sonidos primales, primigenios, que nos conectan con la tierra y el cielo como lo estábamos antiguamente, sonidos que nos sanan, nos limpian, nos relajan, y nos llenan de paz.
Es asombroso, mi garganta no sufre, no se cansa, y suena con una potencia hasta ahora desconocida para mi, al fin, con esfuerzo consigo desconectar mi parte mas consciente y empiezo a jugar con el sonido, con mi boca con mis labios... ¡Y funciona! Solo tengo que pensar en un sonido y lo reproduzco, es puro gozo y diversión.
Poco a poco casi todos optamos por sentarnos o tumbarnos, la energía que producimos con nuestros armónicos es tan alta que necesitamos, casi imperiosamente, tomar tierra, volver a la realidad.
En silencio, abrimos los ojos, nos damos las gracias y la armonía continúa, prolongando el canto en conversación, haciendo que las horas vuelen sin darnos cuenta.
Vuelvo a mi casa casi a medianoche, agotado pero feliz.
Um, pues ahora que me estoy aficionando a la música prehistórica y los sonidos de la tierra y de los abismos infernales, eso me suena muy interesante. Alguien debería grabar una de esas sesiones para ver como se oye desde fuera...
Publicado por: gotesan | 28/06/2007 en 9:58
hombre lo de los abismos infernales no suena muy armonico, pero vamos vas por el buen camino pequeño padawan...
Be music my friend...
Publicado por: betanovense | 28/06/2007 en 10:26